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Recuperarla demandó un prolongado trabajo
de investigación. El Señor de Sipán sepultado hace 1700 años, yacía
en un desintegrado ataúd de madera con los ornamentos, tocados,
emblemas y atuendos de oro, plata, cobre dorado y piedras preciosas que
utilizó en vida; rodeado de 8 acompañantes entre concubinas, guerreros
y sirvientes. Animales sacrificados y más de un millar de vasijas con
ofrendas fueron también descubiertas.
Los bienes encontrados constituyeron
símbolos de poder, rango y mando. Son verdaderas joyas de exquisito
arte orfebre y técnica metalúrgica. Contienen también simbologías y
metáforas religiosas de la cosmovisión mochica. Los atuendos fueron
usados para diversas ceremonias. Las imágenes en el arte de esa cultura
cobraron orden y vida.
Seis tumbas más descubiertas en los
últimos años pertenecen a importantes jefes guerreros y conspicuos
miembros del entorno de los Señores. Cada entierro reflejaba la
función y lugar de los personajes sepultados en las diversas etapas
constructivas del Mausoleo Real, ubicado delante de las dos pirámides
que forman el Santuario de Sipán. Las investigaciones continúan para
resolver todo ese gran misterio.
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